lunes, 31 de enero de 2011

inventario de fuentes

http://www.reddominicana.com/elpais/historia/descubrimientoyconquista/default.asp
Descubrimiento y Conquista
Cristóbal Colón llegó a nuestra isla el 5 de diciembre de 1492 en su primer viaje a América con sus tres carabelas: La Pinta, La Niña y La Santa María. Colón describiría en su diario a esta tierra de playas, montañas, ríos y valles como "la tierra más bella que ojos humanos jamás han visto." Desde aquí, los españoles salieron a la conquista del Nuevo Mundo.
Con el establecimiento en el año 1492 del primer fuerte en La Isabela, en la Costa Norte de nuestra isla, que ahora sería conocida como La Hispaniola, comienza el gran proceso de transculturación que caracteriza al dominicano, hijo del encuentro arrollador de culturas, producto del mestizaje, tanto en raza y etnia, como en creencias y costumbres, del español y europeo, el esclavo africano, lo poco que quedara del legado indígena y repetidas oleadas de inmigraciones de medio y el lejano oriente.
En nuestra isla se estableció la primera colonia europea del Nuevo Mundo y en su capital Santo Domingo –llamada Ciudad Primada de América–, se originaron las primeras instituciones culturales y sociales coloniales, se construyeron las primeras fortalezas, las primeras iglesias y la primera catedral, el primer hospital, los primeros monumentos y la primera universidad en América.
Hasta finales del siglo XVI la isla Hispaniola mantuvo el interés de la colonia española por los beneficios que generaba gracias a sus riquezas minerales y al sistema de las plantaciones azucareras.
Sin embargo, las minas auríferas se agotaron, lo cual originó una ola emigratoria que mermó considerablemente la población de la colonia. Bucaneros franceses que utilizaban la isla como puente de contrabando aprovecharon esta circunstancia y se adueñaron de la parte occidental donde fundaron la colonia de Saint Domingue, basada en la explotación de plantaciones con esclavos africanos. Con el tratado de Ryswick en 1697, España toleró a Francia la ocupación de hecho de la parte occidental de la isla. En el 1795, un siglo más tarde, España cedió la colonia de Santo Domingo (Saint Domingue) a Francia.






http://es.wikipedia.org/wiki/Conquista_de_M%C3%A9xico

Conquista de México
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Tenochtitlan, mural de Diego Rivera.
La Conquista de México se refiere principalmente al sometimiento del estado mexica o azteca, logrado por Hernán Cortés en el nombre del rey Carlos I de España y a favor del Imperio español entre 1519 y 1521. El 13 de agosto de este último año, la ciudad de México-Tenochtitlan cayó en poder de los conquistadores españoles, después de dos años de enconados intentos bélicos, políticos y conspirativos, en los que participaron activamente junto con los españoles invasores, los pueblos previamente avasallados por los mexicas, en un afán por rebelarse —aprovechando la alianza circunstancial de los recién llegados— de las condiciones de sojuzgamiento en que vivían.
Hubo otras expediciones y campañas militares, tanto de Hernán Cortés como de sus capitanes, entre 1521 y 1525, en la zona central, norte y sur del territorio de la actual nación mexicana, las cuales fueron estableciendo paulatinamente los límites de la Nueva España. A partir de estos acontecimientos que modificaron drásticamente la geopolítica mundial en los albores del siglo XVI, habrían de transcurrir aproximadamente tres siglos de dominación y colonialismo para que gran parte de los territorios se transformaran por medio de una guerra de independencia, en lo que es hoy finalmente la República mexicana.
Las conquistas y colonizaciones de la península de Baja California, de la península de Yucatán, de la zona occidental de lo que hoy es México —conocida como Nueva Galicia—, de la zona noreste conocida como Nuevo Reino de León, y de la zona norte en donde se encontraba la Nueva Vizcaya fueron realizadas posteriormente por diversos conquistadores y Adelantados.
Las fuentes principales de información de las campañas de Cortés y sus capitanes son las crónicas de Indias redactadas en el siglo XVI, de las que destacan la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, quien participó en las campañas bélicas, las cartas de relación de Hernán Cortés al rey Carlos I de España, y la obra de Francisco López de Gómara, conocida como Historia general de las Indias, quien nunca pisó el continente americano pero conoció a Cortés y se documentó con los relatos de los soldados que participaron en la conquista.




http://www.proprofs.com/quiz-school/story.php?title=descubrimiento-y-conquista-de-mexico
1. En 1520, Cortés tiene que dejar Tenochtitlan, al dase cuenta que ___________________ había mandado una expedición _________________ para apresarlo y regresarlo a Cuba. En su ausencia, sus capitanes atacaron a la población, realizando ______________________.
2. ¿Quién y en que año realizó la expedición representada en el mapa?
3. Lee con atención el texto:A finales del siglo XVI los gobiernos de España y Portugal financian viajes de exploración, _______________ llegar a Asia, __________________ los turcos dominan la navegación del Mediterráneo e impiden el paso por tierra, ya que dominan Europa Oriental.Selecciona, en orden, los conectores más adecuados para completar el texto.
4. Completa el texto seleccionando el grupo de palabras adecuado:Colón realizó __________ viajes de exploración a América, en los primeros ____________ no tenía conocimiento de que era un nuevo continente. En 1501___________________________ descubre que es un continente desconocido para los europeos y no Asia. El último viaje de Colón inicio en _______.
5. Señala los sucesos que ocurrieron al regreso de Cortés a Tenochtitlan
6. Completa el texto seleccionando el grupo de palabras adecuado:_____________________ bordea la costa de Yucatán, en _______, siguiendo la ruta de _______________, continúa por el Golfo de México, siguiendo las costas de los actuales estados de Campeche, Tabasco y Veracruz. Descubre la desembocadura del __________________ . Llega hasta lo que actualmente es el puerto de Veracruz, bautizando la isla frente a la costas con el nombre de ______________________, en donde los españoles construyeron posteriormente el fuerte que con ese nombre se conserva hasta nuestros días.
7. De acuerdo al mapa, fue la ruta seguida por el viaje de exploración realizado por:

http://www.monografias.com/trabajos/sinteconam/sinteconam.shtml
Proceso de descubrimiento, conquista y colonización en América

A fines del siglo XV la Corona de Castilla aprueba el proyecto colombino de navegación del Océano Atlántico hacia el Occidente como parte de la expansión en que se encontraba empeñada Españay que incluía la búsqueda de oroy especies y de una ruta hacia las Indias Orientales. Las primeras tierras descubiertas fueron las de las Antillas y confundidas por Colón con tierras asiáticas. A pesar de esta confusión geográfica que se mantuvo hasta la primera década del siglo XVI, las Antillas fueron integradas como parte de los territorios que constituían el área de explotación europea de fines del siglo XV.
La primera fundación en las Antillas fue la ciudad de Santo Domingo, que se convirtió en el núcleo de la primitiva ocupación española de Américaorganizándose como factoría comercial bajo la administración colombina. Conflictosoriginados por la lucha de intereses privados y estatales promovieron el reemplazo de Colón y la transformación de la factoría en colonia bajo la administraciónposterior. La experiencia de colonización en Santo Domingo, del mismo modo que la realizada anteriormente por España a mediados del siglo XV en las Canarias, resultó el primer ensayo de conquistay colonización española en América. Allí surgieron los puntos de partida de la administracióncolonial (cabildos, audiencias) que más tarde serían trasladadas al continente.
La dócil población aborigen antillana que practicaba una economía de plantadores, fue sometida a un duro régimen de trabajo, ya sea mediante la esclavitudgeneralizada o bien e través del sistemade encomiendas. La incesante búsqueda de oro y la explotación de yacimientos auríferos conseguidas mediante el abuso de la mano de obra aborigen, condujo a un rápido y abrupto descenso demográfico en Santo Domingo, Por consiguiente se impulsó la conquista de islas cercanas ( Cuba, Puerto Rico, Jamaica) como fuente potencial de mano de obra. Hacia 1530, el agotamiento de los yacimientos auríferos y la despoblación indígena tuvo como consecuencia la introducción de esclavos provenientes del África. Desde mediados del siglo XVI las Antillas se especializaron en la producción de cultivos tropicales y en la ganadería. La introducción de la caña de azúcar favoreció el desarrollode las plantaciones, que consistían en grandes explotaciones trabajadas por mano de obra esclava. Estas nuevas unidades económicas, que encontrarán su mayor desarrollo en los siglos XVII y XVIII, orientaron su producción al mercado europeo.
DARIÉN
El descubrimiento del Darién, región comprendida entre el Golfo de Urabá y el Istmo de Panamá, fue el resultado de expediciones con fines mercantiles y de exploración iniciadas a principios del siglo XVI.
Desde 1509 la Corona impulsa la conquista del área, considerada potencialmente rica en oro y esclavos. Conflictos provocados por luchas internas entre las huestes conquistadoras sumados a una tenaz resistenciaindígena, provocaron una ocupación inestable de la región. El descubrimiento del Mar del Sur (Océano Pacífico) en 1513, impulsó la búsqueda de una vía de acceso marítimo más rápida que conectara el Atlántico con el Pacífico, expediciones que realizarán posteriormente Solís y Magallanes.
El núcleo de la conquista y colonización de la costa atlántica trasladó al interior y posteriormente se fundó la ciudad de Panamásobre la costa del Pacífico, desde donde se realizó la expansión hacia América Central Ístmica y hacia Perú.
A partir de ese momento Panamá cobra importancia como asiento de puertos intermediarios en el tráfico comercial de América y España, puerto que allí se concentraban fundamentalmente las exportaciones de metalespreciosos peruanos que se transportaban por rutas terrestres hasta alcanzar la región de puertos del Caribe.
MÉXICO
Expediciones privadas de exploración y conquista que tuvieron por base a la isla de Cuba llevaron a cabo el descubrimiento del estado Azteca en 1a segunda década del siglo XVI.
Los Aztecas constituían un pueblo que había comenzado su expansión desde el Valle de México un siglo antes de la llegada de los europeos y que estaban intentando estabilizar una unificación políticasobre muchas otras poblaciones de alto desarrollo cultural. En el área mesoamericana se dieron las primeras comunidades agrícolas y un rápido desarrollo arquitectónico y artesanal desde el segundo milenio a.C.
La dominación azteca, si bien mantuvo intactas algunas autonomías administrativas en las poblaciones sometidas, fue resistida sobre todo por las onerosas exigencias tributarias. En ese sentido la llegada de los españoles ofreció una oportunidad de independenciaa esas comunidades que se negaban a someterse al estado militarista azteca.
El éxito de las técnicas militares españolas y el apoyo de los pueblos descontentos con el dominioazteca provocaron el derrumbe del estado azteca. Inmediatamente los españoles organizaron un rápido dominio del área cultural azteca y de una numerosa población indígena que posteriormente fue repartida como recompensa militar entre los miembros de las huestes conquistadoras. La experiencia previa de la colonización en las Antillas favoreció el traslado a México de la encomienda corno institución de trabajo indígena para la explotación agrícola, minera y manufacturera, adaptándola a la nueva situación cultural y demográfica.
La exploración minera se inició tempranamente y se caracterizó por la gran dispersión de sus yacimientos ubicados en su mayoría fuera de los límites del antiguo imperio Azteca. A diferencia del caso peruano, en México se generalizó el trabajo indígena pago, limitando el servicio de trabajo obligatorio de los indígenas a un número reducido de actividades mineras.
En cuanto a la agricultura durante el siglo XVI sobrevivieron las mismas formas técnicas de explotación indígena prehispánicas pero se alteraron especialmente las estructuras económicas en cuanto a que los españoles exigieron una intensificación de la producción e impusieron reglas económicas distintas a las que tenían vigencia durante el período prehispánico.
Poco tiempodespués comenzó la diversificación de la economía mexicana convirtiendo a Nueva España en el área más rica de toda América española: nuevos recursoseconómicos se explotaron en forma intensiva como la cría de ganado ovino y del gusano de seda, 1a instalación de ingenios azucareros, la difusión de la industria de paños para el consumo local, el cultivo de plantas tintóreas (cochinilla).
En el siglo XVII comenzó a desarrollarse la hacienda como nueva unidad económica. Las haciendas, ingenios y obrajes se sostuvieron con mano de obra indígena que fue reinstalada de acuerdo a la localización de estos centros de producción y retenida en los mismos a través del endeudamiento (peonaje).
En Nueva España se dio un particular crecimiento del urbanismo (Valle de México, Puebla, Veracruz) y una magnífica arquitectura urbana colonial se desarrolló en los mismos. Estos centros urbanos fueron también grandes centros económicos en los que se concentraban las fortunas y a la vez resultaron activos mercados internos.
VENEZUELA
El extenso litoral marítimo venezolano fue recorrido desde fines del siglo XV por expediciones que alentadas por la existencia de abundantes bancos de perlas y la caza de esclavos de tribus caribes, frecuentaron el área por más de treinta años con fines mercantiles. La mayor parte de la población aborigen que ocupaba las costas pertenecía a los gruposcaribes quienes practicaban la antropofagia, motivo por el cual la Corona justificó su captura como esclavos.
El difícil panorama que presentaba el sometimiento de los caribes y diversos compromisos contraídos por la Corona española en Europa indujeron a la dirección de la conquista y colonización de Venezuela a la familiade banqueros Welser, de origen alemán, representando esta área un caso atípico en el contexto de la conquista hispanoamericana. Encarada como una empresa puramente comercial, el gobierno de los Welser en Venezuela no condujo a su colonización, limitando su acción a la explotación económica de la región de Coro y a la explotación del occidente venezolano y del este de Colombia.
Recién desde mediados del siglo XVI la Corona retoma una política de ocupación definitiva especialmente en la región central. Los fértiles valles costeros, con una numerosa población indígena no belicosa y por lo tanto fácilmente encomendable permitieron el establecimiento de ciudades que aseguraron la colonización de esos territorios. Sin embargo, quedaron desocupadas extensas áreas hacia el sur y hacia el este. Esta discontinuidad en la ocupación territorial se mantuvo hasta el siglo XIX.
COLOMBIA
Desde comienzos del siglo XVI empresas comerciales para la caza de esclavos indígenas exploraron las costas atlánticas colombianas pero el interéscolonizador de la región sólo surgió a partir de 1525 con la fundación de dos ciudades sobre la costa del Caribe: Santa Marta y posteriormente Cartagena. La obtención de oro en sepulturas indígenas cercanas a la costa y mediante el comerciocon los aborígenes pusieron de manifiesto la existencia de ricas culturas en el interior del continente. La difícil penetración hacia el interior a causa de los obstáculos que presentaba 1a geografíase realizó a través de dos grandes vías: el valle del Magdalena y el del Cauca. Una expedición partiendo de Santa Marta exploró el río Magdalena y desembocó en la aislada meseta de Bogotá en pleno territorio de comunidades chibchas. Tras el rápido sometimiento de las mismas se produjo el encuentro con huestes que provenientes de Venezuela y Quitodecidieron la fundación de Santa Fe de Bogotá núcleo de la colonización de Colombia. Otra expedición también partiendo del Magdalena se desvió para explorar el valle del Cauca sin que se realizaran asentamientos definitivos.
La necesidad de vincular Quito con Bogotá promovieron la fundación de Popayán y Cali que se convirtieron en puntos intermedios entre la meseta de Bogotá y el área de Quito. La exploración del área del interior de Colombia en búsqueda del Dorado no se detuvo hasta fines del siglo XVI.
En consecuencia Colombia resultó un área de escasa cohesión territorial (costas del Caribe y del Pacífico, valles del Cauca y Magdalena, meseta de Bogotá , región selvática meridional y oriental) manteniéndose la desocupaciónde vastos territorios y 1a concentración de la escasa población principalmente en la costa y la meseta de Bogotá hasta el siglo XIX. La gran riqueza aurífera concentrada en las regiones del Atrato y el Alto Cauca fue explotada desde el siglo XVI y fue su principal recurso económico hasta mediados del siglo XIX.
PERÚ
Como en el caso de la conquista de México, la conquista del Perú respondió al interés privado de huestes que se asociaron para emprender la búsqueda de metales preciosos. En el caso de México se tornó como base a las Antillas y en este caso a Panamá.
Confirmadas las informaciones sobre la existencia de un gran estado indígena al sur de Panamá en el área andina, la conquista se realizó desde 1531. El área andina estaba ocupada por pueblos de alto grado de desarrollo tecnológico desde mucho tiempo atrás, cuyos inicios se remontan al segundo milenio a.C. , momentos en que aparecen las primeras aldeas de agricultores que van a localizarse en los valles costeros y en las tierras altas. A lo largo de 3500 años estos pueblos fueron desarrollando sobre una misma base cultural distintas sociedades con marcadas particularidades regionales. Uno de estos pueblos, los Incas, comenzaron una rápida expansión política desde el valle del Cuzco a partir del siglo XV y que fue interrumpida por la llegada de los españoles.
La rápida victoria militar española, obtenida por la debilidad del estado incaico conmovido en esos momentos por luchas internas y también por la superioridad bélica hispánica, permitió la inmediata sustitución de la administración de los Incas por la española.
Durante el primer siglo de dominación hispánica la agricultura intensiva, base de la economía de autosuficiencia de la población indígena, no se interrumpe pero se inicia una intensiva explotación minera que va a proveer de grandes cantidades de metales preciosos a Europa. El reparto de mano de obra indígena encomendada a particulares constituye la primera etapa de la colonización del Perú la principal fuente de recursos económicos de los conquistadores. Los encomenderos, apoyándose en la organización indígena preexistente canalizan esa mano de obra hacia la producción de manufacturas (tejidos, metalurgia, etc.). De este modo se constituye una aristocracia encomendera que durante el siglo XVI se afianzó política y económicamente a costa de cruentas guerras civiles.
La necesidad de aliviar tensiones sociales provocadas por esas luchas internas condujeron al desplazamiento de huestes descontentas hacia áreas marginales del antiguo imperio incaico: Chile y Tucumán. La incorporación de Tucumán y Chile afianzan la seguridaddel Perú mediante la extensión de la frontera meridional y la fundación de ciudades en esos territorios. En cuanto al área del Tucumán , su conquista se incluyó tempranamente dentro del proceso de ocupación del área andina. Tucumán se desarrolló como área intermedia entre el Atlántico y los principales centros mineros del Perú siendo su principal función económica la de proveer de alimentos, transporte(mulas) y manufacturas a esos centros, en especial los localizados en el Alto Perú.
A partir de 1650 dentro de toda el área andina se produce una transformación social y económica debido por una parte, a los intentos de supresión de la encomienda que desde comienzos de la colonización se opone la Corona ( LeyesNuevas) y por otra parte, debido a la gran despoblación aborigen provocada por las nuevas formas de vida impuestas y las epidemias. En esta misma época comienza la valorización de la tierra y la mano de obra indígena adquiere un valoreconómico aún mayor que en la etapa de la organización del sistema de encomiendas, constituyéndose las haciendas como nuevas unidades económicas en el Perú.
CHILE
La conquista de Chile está vinculada con el proceso de incorporación territorial que siguió 1a conquista del Perú. En 1540 grupos de huestes hispánicas residentes en el Perú emprendieron la conquista de Chile, alentadas por la difusión de la leyenda del Reino del Rey Blanco, en búsqueda de metales preciosos.
Posteriormente estas huestes comprobaron la ausencia de grandes cantidades de metalespero en su lugar encontraron una organizada resistencia indígena.
En consecuencia Chile representa un caso de pura conquista militar. La guerracontra los araucanos dio caracteres epopéyicos a los intentos españoles por imponerse en un dilatado y poco accesible territorio. Este hecho condicionó profundamente el poblamiento de Chile realizado sobre la base de la fundación de ciudades que resultaron verdaderos fuertes o enclaves militares y que quedaron muy aislados entre sí. Por lo tanto, la dispersión de las fuerzas españolas condujo a una conquista extensiva y poco segura, a tal punto que se puede decir que el área chilena recién alcanzó su estabilidad en el siglo XIX. La falta de vinculación entre las ciudades-fuertes sumado al aislamiento geográfico del área con respecto a1 Alto Perú y el Atlántico promovieron a mediados del siglo XVI la incorporación de las regiones de Tucumán y Cuyo a la gobernación de Chile. E1 intento de avanzar sobre el Tucumán fue rechazado por huestes hispánicas procedentes del Alto Perú y en consecuencia Chile sólo retuvo bajo su jurisdicción el área de Cuyo.
Cuyo proveyó de ganado y mano de obra indígena a las demandas de los centros mineros ubicados del otro lado de la Cordillera, y cuya incipiente producción metalífera se había iniciado a mediados del siglo XVI.
RÍO DE LA PLATA E INTERIOR DEL LITORAL
El descubrimiento del Río de la Plata a comienzos del siglo XVI se vincula con la búsqueda del paso interoceánico que condujera a las Indias Orientales. Diversas leyendasdifundidas en la región le atribuyeron supuestas riquezas metalíferas, realizándose los primeros intentos de conquista en la tercera década del siglo XVI.
El fracaso de este primer poblamiento por la carencia de metales y de mano de obra indígena dócil y abundante convirtieron al Río de la Plata en un área marginal dentro del contexto colonial hispanoamericano. Simultáneamente, Asunción nucleaba el poblamiento español, alentado por la facilidad de acceso a una numerosa población indígena.
La vinculación de la ciudad de Asunción con el Atlántico se hizo imperiosa para su propio progreso: las fundaciones de Santa Fe y de Buenos Aires, aseguraron la ruta comercial con España y al mismo tiempo frenaron el avance de las huestes que, desde Córdoba, intentaban también una salida hacia el Atlántico.
MISIONES JESUÍTICAS
Diversas ordenes religiosas entre las que se cuenta la Compañía de Jesús promovieron dentro del contexto colonial hispanoamericano la creación de establecimientos coloniales en territorios aislados a fin de lograr la captación de comunidades indígenas mediante la actividad evangelizadora.
El estado español se mostró interesado en la cesión de territorios fronterizos para el desarrollo de la labor misional a fin de proteger inmensas regiones amenazadas por la presencia hostil de comunidades indígenas no integradas al sistema colonial español, o bien de otros rivales coloniales europeos.
En América del Sur las misiones jesuíticas se ubicaron en áreas limítrofes con el Brasil portugués, desde Ecuador hasta el Río de la Plata.
Por lo general se localizaron en zonas de asentamiento protegidas por la geografía, como las regiones selváticas o los bosques subtropicales. En América del Norte las misiones jesuíticas se instalaron en la región occidental y septentrional de México, incluyendo la península de California a fin de consolidar el dominio español en el área.
La experiencia misionera tenía como fin lograr el cambiocultural de las sociedades aborígenes hacia las formas de vida europea basándose en las formas indígenas preexistentes. Se suprimió 1a exigencia del servicio personalobligatorio y del pago del tributo.
La intensificación de las actividades agrícolas corno parte del programa misionero obtuvo éxitos espectaculares en aquellas comunidades que ya anteriormente practicaban la agricultura. Esta actividad agrícola y la introducción de la cría de ganado contribuyeron a un ascenso notable del nivel de vida de los aborígenes, que se manifestó en altos índices de vitalidad demográfica.
El carácter cosmopolita de la Orden Jesuítica le dio gran impulso a la actividad artesanal. Se importaron técnicas avanzadas europeas en 1a producción artesanal de las Misiones y con mano de obra indígena se obtuvieron productosde alta calidadtanto técnica como artística.
Todas las misiones tenían un mismo patrón de asentamiento. Cada misión constaba de un pueblo con una definida planificaciónintegrada por calles, plaza, sectores artesanales y de viviendas, una extensión de tierras dedicada a la agricultura y tierras de pastoreo (estancias) . Las grandes extensiones dedicadas a la cría de ganado producían un importante excedente de cueros que se comercializaba fuera del ámbito misional. Asimismo en las zonas climáticas apropiadas la yerba mate constituía otro de los recursos económicos importantes para las misiones.
Las misiones jesuíticas, en especial las del Paraguay, habían adquirido una organización militar como consecuencia de la constante amenaza portuguesa encarnada por grupos armados provenientes de la región paulista (bandeirantes) que buscaban capturar esclavos indígenas.
En 1767 el estado borbón español expulsó a los jesuitasde América entre otros motivos por temor a que aumentara la tendencia a la autonomía en lo político y en lo económico y de este modo la Orden Jesuita se convirtiera en un factor competitivo de poder.
BRASIL
El litoral atlántico del Brasil fue explorado por expediciones de origen español y portugués‚ desde los últimos años del siglo XV. A principios del siglo XVI Portugal dio carácter oficial al descubrimiento del Brasil a fin de legalizar la posesión de territorios ubicados al este de la demarcación de Tordesillas.
La carencia de metales preciosos desalentó la colonización portuguesa postergándola por más de tres décadas. Durante ese período la extracción del palo brasil fue el único aliciente para que se instalaran pequeñas factorías en las costas atlánticas a cargo de empresarios europeos.
Fracasado el sistema de colonización a través de las concesiones hereditarias (capitanías) la corona portuguesa emprendió la colonización efectiva del Brasil a mediados del siglo XVI, e1 poder político y administrativo quedó centralizado en la ciudad de Bahía y desde esta ciudad y la de San Vicente se impulsó la difusión del cultivo de 1a caña de azúcar que se había iniciado anteriormente con éxito en 1a región de Pernambuco.
Dos áreas bien definidas constituyeron los núcleos de la producción azucarera durante un siglo y medio: el nordeste (Pernambuco, Bahía) y el sur (San Vicente, Río de Janeiro) .
El desarrollo del cultivo de la caña de azúcar en Brasil condujo a la creación de una economía agrícola de exportación basada en el sistema de plantaciones. Las plantaciones azucareras demandaban importantes inversiones de capital para la instalación de ingenios, grandes extensiones de tierray una mano de obra dócil que trabajara en las mismas. La población aborigen de la región atlántica que practicaba una economía de recolectores resultaba poco apta para el trabajo organizado de las plantaciones. En consecuencia se incorporó una numerosa mano de obra esclava africana. La explotación azucarera quedo limitada en manos de una "aristocracia del azúcar" capaz de afrontar los elevados costos de producción que exigía el cultivo del azúcar, Brasil mantuvo el monopoliomundial de la producción de azúcar hasta mediados del siglo XVII cuando los holandeses y franceses iniciaron la competencia en las Antillas. Los holandeses habían intentado previamente la colonización del área de Pernambuco en donde por treinta años se dedicaron a la producción de azúcar hasta que fueron expulsados del Brasil por los mismos portugueses.
Una franja fronteriza en constante expansión hacia el interior fue sumando recursos ganaderos a las plantaciones e ingenios que presentaban tan pocos vínculos de intercambio entre sí.
Mientras tanto la escasa población del interior del Brasil se expandía en búsqueda de indígenas para esclavizar y de metales preciosos. La acción de esta población, conocida como bandeirantes, apoyó las pretensiones de Portugal por superar hacia el oeste la línea de Tordesillas. E1 centro de estas expediciones de caza de esclavos fue la antigua misión de San Pablo que comienza a desarrollar una actividad azucarera desde mediados del siglo XVII y consecuentemente necesitaba mano de obra abundante. San Pablo cumplió también un papel trascendente como base para la expansión de Portugal hacia el Río de la Plata. En ese sentido la fundación de la ciudad de Colonia del Sacramento en la margen izquierda del Río de la Plata constituye uno de los intentos de Portugal por alcanzar el acceso directo al Río de la Plata.
En los últimos años del siglo XVII se produjo el hallazgo de yacimientos auríferos y de piedras preciosas en la actual región de Minas Geraes. Durante el siglo XVIII un gran movimientomigratorio proveniente de las áreas costeras condujo a la fundación de nuevas ciudades y a la vinculación de las distintas regiones económicas del Brasil que hasta entonces se habían mantenido como unidades productivas independientes.
El interior selvático de Brasil por sus condiciones de difícil acceso se mantuvo por dos siglos como región poco poblada y aún inexplorada en gran parte.
ESTADOS UNIDOS
En la costa atlántica de América del Norte la colonización anglosajona se concentró en dos regiones: Virginia en el centro y Massachusetts al norte. Esta ocupación colonial se caracteriza por la continuidad de poblamiento a lo largo del litoral atlántico que perdure hasta las guerras de independencia.
La colonia de Virginia creada por una compañía por acciones pudo sobrevivir a las dificultades que presentaban los primeros momentos de la colonización gracias a la introducción del cultivo del tabaco. En pocos años el tabaco convirtió a Virginia en una colonia de monocultivo protegida por Inglaterra que monopolizó la comercialización de dicho producto. En Virginia la distribución de tierras la realizó la compañía en forma directa a los colonos. En el siglo XVII las parcelas repartidas a los colonos fueron reuniéndose en pocas manos y de esa forma un siglo más tarde se consolidó el latifundio de plantaciones de tabaco al que se agregó posteriormente el cultivo de algodón. Estas grandes unidades de producción promovieron la distribución de la población en áreas rurales y consecuentemente no se dieron las condiciones para que aparecieran las grandes concentraciones urbanas. De este modo surgió una clase dirigente de propietario de plantificiones que adoptó actitudes aristocratizante y señoriales intentando reproducir el estilo de vida de 1a metrópolis. Esta elite colonial de Virginia practicaba el anglicanismo (religión oficial de la monarquía inglesa) y participaba activamente de la administración de la iglesia anglicana y de los asuntos públicos. La gran demandainglesa y mundial de los productos coloniales fundaron las bases de una economía floreciente que alcanzará su apogeo en el siglo XVIII. Estas circunstancias explican el desinterés de estas colonias en la participación del proceso de emancipación colonial y la tendencia al aislamiento de las colonias de plantaciones con respecto a los intereses políticos de los restantes estados americano que surgieron como consecuencia de las guerras de independencia.
Al norte la región de Massachusetts se convirtió en el segundo centro de colonización anglosajona. Los grupos colonizadores que fundaron la colonia de Massachusetts que fue el núcleo originario de la región conocida como Nueva Inglaterra eran en su mayoría disidentes religiosos pertenecientes a diversas sectas del puritanismo. El puritanismo de Nueva Inglaterra afectó profundamente la vida económica, política y social de la colonia. La injerencia en la administración colonial por parte de los colonos fue dominante al punto que quedaba en manos de los colonos la elección del gobernador de la legislatura y la distribución de las tierras.
Generalmente obtuvieron tierras las congregaciones de la iglesia puritana. Sólo los propietarios de tierras tenían derecho a intervenir en el gobierno colonial constituyendo de este modo una pequeña oligarquía puritana de gobernantes que pretendieron mantener una comunidad socio-religiosa unitaria.
La pretensión de mantener esa unidad política-religiosa fue un factor de importancia en la colonización de Nueva Inglaterra, porque muchos colonos que se opusieron a la política o a la religión de la oligarquía de Massachusetts fueron expulsados y se vieron obligado a fundar nuevas colonias ( Connecticut, New Haven , Rhode Island).,
La especialización en la producción agrícola dio prosperidad económica a la región. Desde 1660 el comercio cobró una importancia cada vez mayor. Los recursos económicos de Nueva Inglaterra (pesquería, pieles, maderas, cereales) abrieron el intercambio con la metrópolis y con las colonias inglesas de las Antillas. El puerto de Boston se convirtió en el centro de intercambio colonial del norte. Los comerciantes fueron afirmándose económica y políticamente. A fines del siglo XVII reemplazaron a los magistrados puritanos en el orden político y económico. Esta nueva clase social va a ser la promotora del movimiento de anticipación basados en los principios del liberalismo político y económico. La prosperidad económica de la región favoreció el crecimiento de su población, aumentada considerablemente por el aporte inmigratorio anglosajón.
La organización del espacio colonial del sur y norte de la costa atlántica se tradujo en lo económico en una clara diferenciación productiva entre ambas. En las primeras (Virginia, Maryland, las dos Carolinas, Georgia) se desarrolló una economía sustentado en la exportación del tabaco y del algodón cuya clase social y económica fue la plantación esclavista. La esclavitud negra prosperó debido a dos factores: la expansión territorial del sistema de plantaciones y la dismunición de la mano de obra aportada por la servidumbre por contratode origen blanco quienes terminadas sus obligaciones contractuales emigraban al norte y centro. De este modo la institución de la esclavitud quedó vinculada a las colonias del sur hasta la guerra de Secesión. En las colonias del norte prevaleció el minifundio, la vida urbana y el comercio diversificado de exportación. La mano de obra se componía en su mayor parte del trabajo familiar no remunerado y del contrato temporario de una mano de obra especializada muy cotizada.
Las colonias centrales de la costa atlántica (Pennsylvania, New York, New Jersey y Delawere) se caracterizaban por un predominio de la agricultura de cereales. Tan importante era esta producción que se consideraba a estas colonias centrales como el "cesto de pan" de las restantes colonias atlánticas. New York y Philadelphia evolucionaron rápidamente hasta convertirse en puertos cerealeros de primera importancia en el siglo XVIII. Ambas ciudades dieron origen a una clase comercial pujante que fijaba la cotización de los productos agrícolas dentro de incipiente sistema bursátil. Esta clase comercial dirigente se asoció en el siglo XVIII a los intereses emancipadores de las colonias del norte, ya que una política de librecambio les ofrecía la oportunidad de gravitar en el mercado mundial de productos agrícolas el que podían abastecer con un gran volumen de la producción agrícola.
Otras dos naciones europeas participaron en el siglo XVII de la colonización América del Norte : Holanda y Suecia.
Los holandeses se encontraban en la vanguardia del capitalismo comercial del siglo XVII. Sus métodos financieros se contaban entre los más desarrollados dentro del contexto europeo (sistemas de crédito, costos de flete, concentración y fluidez de capitales) y esta superioridad los había convertido en los dueños del comercio marítimo mundial. Las compañía por acciones de las Indias Occidentales y Orientales apoyadas por el Estado holandés‚s impulsaron la expansión colonial tanto en Oriente como en América. Dentro de este proceso encontramos la ocupación holandesa en Brasil, en el Caribe y también en la costa atlántica de América del Norte. La ocupación holandesa en América del Norte fue breve. Y el núcleo más importante de esa colonización fue el puerto de Nueva Amsterdam (actual Nueva York) verdadero centro cosmopolita de intercambio comercial. La colonia de Nueva Holanda, como se denominó a los territorios holandeses en América del Norte, no significó un atractivo para el traslado de grandes contingentes migratorios de origen holandés‚ pero en pocos años los colonos de Nueva Amsterdam se adueñaron del tráfico ilegal de las colonias inglesas.
Por esta razón se entabla una guerra económica entre Inglaterra y Holanda que finalizará con la destrucción del poder holandés en América del Norte.
Más breve que la holandesa y sin dejar consecuencias económicas importantes la colonización sueca se centralizó en la región del río Delawere. Desde el punta de vista económico el rubro más importante fue el tráfico de pieles pero en pocos años los suecos fueron desplazados por el empuje holandés antes que éstos a su vez fueran desalojados por Inglaterra.
CANADÁ
Los objetivos de la expansión atlántica francesa coinciden con los que perseguían sus rivales europeas del siglo XVI: acceso directo al comercio de las especies, adquisición de metales preciosos.
La ocupación del Canadá se realizó a través de un poblamiento numéricamente reducido que, sin embargo, mantuvo una continuidad en la ocupación territorial. E1 extenso territorio oriental del Canadá estaba ocupado por diferentes grupos aborígenes, con distinto grado de desarrollo cultural. Dentro de estos grupos, los aborígenes que practicaban una economía de cazadores caracterizada por una gran movilidad, no pudieron ser incorporados a un régimen de trabajo similar al que los españoles pudieron implantar en Mesoamérica y en el Perú.
En consecuencia, condicionada por la carencia de metales preciosos y de mano de obra indígena que pudiera ser empleada en actividades agropecuarias, la colonización francesa se volcó hacia la exportación de materias primas muy valorizadas en Europa desde mediados del siglo XVI. La formación de compañías dedicadas al comercio de pieles, maderas y pesquerías, estuvo en manos de la iniciativa privada y su organización resultó similar a la de aquellas compañías que formaron holandeses e ingleses.
Cuando el estado borbónico profundizó su interés por la colonización del Canadá , introdujo formas semifeudales de acceso a la propiedadde la tierra, desalentando la inmigración de vastos sectores de escasos recursos, hecho que constituyó el factor decisivo para el mantenimiento permanente de la colonización del Canadá.
A fines del siglo XVIII, el impulso explorador de misioneros jesuitas y de comerciantes de pieles, permitió la incorporación de la Louisiana, conectando el Golfo de México con el Canadá.


http://www.cesnav.edu.mx/foro/Historia/conquista_colonia/pdf/Conquista_de_Mexico.pdf

ESTRATEGIA POLÍTICA Y MILITAR EN LA CONQUISTA DE MÉXICO-TENOCHTITLÁN

Teniente de Navío SDN. Prof.
Leticia Rivera Cabrieles.
Mtra. en Historia
“Apenas Hernán Cortés deje de ser un mito ahistórico
y se convierta en lo que es realmente –un personaje histórico-,
los mexicanos podrán verse a sí mismos
con una mirada más clara, generosa y serena”.
Octavio Paz.

INTRODUCCIÓN
Si bien 1492 corresponde al descubrimiento de nuevas tierras por Cristóbal Colón, sucedió más de una
generación antes de que la expansión ibérica en América se volviera una conquista en todo el sentido del
término ya que esta resultó ser un proceso largo, que se desarrolló por distintas etapas a partir de las islas del
Caribe. Se sabe que después de 1492 los españoles se establecieron en la última década del siglo XV en Santo
Domingo explorando el Caribe y la Costa Norte de la América del Sur (Trinidad, Venezuela, la boca del Orinoco).
Que en 1511 empezó la ocupación de Cuba que iba a servir de base de partida hacia el continente; que en 1513
Balboa descubriría el Océano Pacífico y sometería al istmo de Panamá; que entre 1512 y 1513 Juan Ponce de
León alcanzaría las Bahamas y la Florida; que en 1517 una primera expedición española tocaría las costas
mexicanas y que dos años después llegaría Hernán Cortés1 conquistando a la más grande de las Ciudades de
Mesoamérica: la Gran Tenochtitlán. Su descubrimiento y conquista militar se produjo en un tiempo
extraordinariamente breve. Dos años y medio y un ejército español que nunca llegó a tener más de 1,100
hombres, habían sido suficientes para subyugar a un imperio y poner a la disposición de la Corona española un
1 Nació en Medellín, provincia de Extremadura en 1485. Tuvo una niñez bastante humilde, pero gracias a la respetabilidad
de su familia llegó a matricularse en las Escuelas Menores de Salamanca. No completó sus estudios, pero adquirió
conocimientos de derecho y una muy buena cultura política. Cuando tenía 19 años pasó a Santo Domingo, donde se
acomodó bien con el apoyo del gobernador que era pariente suyo, el célebre Nicolás de Ovando. En diversas marchas
contra la población de la isla demostró buenas cualidades militares. En 1511 participó en la ocupación de Cuba al lado de
Diego Velásquez, allí se estableció como encomendero haciéndose influyente y rico. Tenía 34 años de edad cuando recibió
el mando de la expedición a México.
En 1522 recibió del rey el nombramiento de gobernador y capitán general de Nueva España. Con eso se daba
reconocimiento al título que en 1519 le había dado el ayuntamiento que él mismo formó en la Villa Rica de la Veracruz.
Todavía no se consumaba el ciclo inicial de la conquista, pero se había logrado la rendición de México-Tenochtitlán y Cortés
se había convertido en la personalidad más brillante de la empresa española en América, admirado pero también envidiado
y lleno de enemigos. Atacado políticamente y despojado de sus cargos, tuvo que regresar a España. Pudo congraciarse
personalmente con el Rey, pero no se le restauró su posición como gobernador. En cambio, recibió un titulo nobiliario:
Marqués del Valle de Oaxaca, y jurisdicción sobre un cierto número de pueblos. Regresó a la Nueva España en 1529, fue
en la época que se involucra en las expediciones marítimas que proseguirían a la conquista.
Su posición en Nueva España fue muy buena, pues nunca le faltó poder ni riqueza, pero se mostró siempre
inconforme porque se le mantuvo marginado de los puestos de gobierno y tomó como afrenta personal el nombramiento de
un virrey en 1535. Regresó a España lleno de quejas, pero aunque se mantuvo cerca del rey no obtuvo nada de lo que
quería. Murió en Castilleja, cerca de Sevilla en 1547 a los 62 años de edad. En 1566 sus restos fueron trasladados a
México, donde permanecen.
2
territorio mucho más vasto que el de la propia España. Este artículo tiene como objetivo analizar las estrategias 2
políticas y militares empleadas por Hernán Cortés para el éxito de su empresa. Explicando como prepara y aplica
los medios y recursos con que contó para sucesivamente llegar a la consecución del objetivo final que era la
Conquista de la Ciudad más poderosa de su tiempo: México-Tenochtitlán.
EL ROSTRO DE MESOAMERICA Y HERNÁN CORTÉS.
La naturaleza de la sociedad mexicana del prehispánico y su distribución geográfica forma un antecedente
fundamental para explicar el proceso de Conquista y Colonización española3. La España del siglo XVI, como los
demás países europeos en los comienzos de su expansión ultramarina, no iba en busca de tierras vírgenes
donde establecer población excedente. Buscaba países ricos en los que se pudiera comerciar, y de ser posible
saquear y conquistar con el fin de explotar sus recursos naturales así como la mano de obra nativa. Las zonas
de poca población aborigen no llamaron su atención, pero sí zonas como Mesoamérica y de la región andina con
extensa población, que fueron las que atrajeron su mirada y se convirtieron en el objetivo de la conquista,
resultando de vital importancia Tenochtitlán y el Cuzco, que eran los dos grandes imperios que existían en el
continente americano en vísperas de la llegada de los europeos. Las dos ciudades impresionaron profundamente
a los conquistadores por su tamaño, su esplendor y su carácter netamente urbano4. Eran ante los ojos de los
españoles atractivamente “conquistables” ya que los indígenas aunque estaban lo suficientemente civilizados, no
eran muy aventajados en la técnica militar y la organización política.
Como se sabe, el prototipo del español era el del aventurero ávido de oro, esclavos y demás delicias de los
botines de una guerra fácil y desde los años de Cristóbal Colón y durante las primeras décadas del siglo XVI la
presencia española en América se había adornado con definiciones grandiosas vertidas por los propios
españoles. De esta forma, sus acciones en esta parte del mundo fueron aclamadas y hasta a veces exageradas
en relación con su magnitud. Con orgullo los españoles las calificaron como grandes “descubrimientos” y
“conquistas”. Desde luego que estas palabras correspondían bastante bien a los grandes intereses que guiaban
la creación del imperio de España y la difusión de la fe católica. Como se sabe, el avance español después de
Cristóbal Colón, prosiguió a lo largo de los litorales del Golfo de México mediante varias expediciones o
“entradas”, como se les decía, que se organizaron desde Cuba, donde ya se había consolidado uno de los
principales asentamientos españoles.
La primera de esas entradas fue la dirigida por Francisco Hernández de Córdoba, que bordeó la península
de Yucatán en 1517. No tuvo éxito porque fue rechazado por los mayas en Champotón con tal furia que apenas
la mitad de los expedicionarios regreso con vida, pero con todo y sus desastres mostró a los españoles que en
Yucatán había poblaciones más sólidas, poderosas y ricas que las que ellos habían conocido hasta entonces.
2 La estrategia puede entenderse como el “arte de coordinar la acción de las fuerzas militares, políticas,
económicas y sociales, implicadas en la conducción de un conflicto o en la preparación de la defensa de una
nación”, Diccionario Naval, Tomo 1, compilación del Contralm. Carlos A. Martínez de Anda, SEMAR, 2005.
3 Pedro Carrasco, “La sociedad mexicana antes de la Conquista”, Historia General de México, El Colegio de
México, 1981.
4 Para mayor información se puede consultar a Pedro Cieza de León, La Crónica del Perú, Lima, 1971. p. 330.
Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. P. 160-161.
3
Tal evidencia despertó una mezcla de interés, codicia y temor, porque podían anticiparse que las futuras
conquistas serían de mayor envergadura.
Una segunda expedición, encabezada por Juan de Grijalva, fue sumamente cauta y se limitó a explorar y
recabar noticias. Repitió más o menos el recorrido de la anterior y la prosiguió hasta el Pánuco, es decir, hasta la
costa de la región huasteca, a donde llegó a mediados de 1518. Fue durante este viaje que españoles y
mexicanos, es decir, los habitantes del imperio mesoamericano encabezado por México-Tenochtitlán, tuvieron
por primera vez noticia directa de su mutua existencia y proximidad.
A fines de ese mismo año de 1518, se lanzó una tercera expedición, pero esta vez organizada en Jamaica,
al mando de Alonso Álvarez de Pineda. Hizo una navegación desde Florida hasta el Pánuco y abrió camino a
otras entradas más o menos improvisadas que se dirigieron a este último lugar e invadieron la región huasteca a
lo largo de los cinco años siguientes con tanta agresividad como poco éxito. Estas expediciones, que seguían el
modelo burdo y depredador heredado de las acciones españolas en las Antillas, mostraban que las tierras del
Pánuco no habrían de ser presa tan fácil.
Hernando Cortés (este era su verdadero nombre), surgió de ese contexto. Colocado al mando de una más
de las expediciones organizadas en Cuba, recibió instrucciones en el sentido usual. Pero, aunque también
aventurero y deseoso de ganancias, poseía características que lo distinguían de otros. Era más arrojado e
inteligente, percibía mejor el significado de las situaciones, tenía visión del futuro y, sobre todo, dominaba esa
arma menos burda pero más peligrosa que habría de ser la clave en las conquistas por venir: la estrategia
política y militar.
Así fue que en abril de 1519 un poco más de 600 soldados españoles al mando de Hernán Cortés y varios
capitanes subalternos desembarcaron en una playa inmediata al actual puerto de Veracruz. Habían venido
siguiendo los pasos de Grijalva y tenían noción más o menos clara del punto al que se dirigían. Se habían
enfrascado en algunas contiendas con los habitantes de los litorales del Golfo, pero su verdadero interés no
estaba en las costas recorridas ni en esas pequeñas conquistas, sino en la percepción de que tenían por delante
un reto más grande que afrontar.
Tuvieron cuidado en ir cimentando lo que vendría a ser una base de operaciones, lo que incluía tejer ciertas
relaciones y hacerse de guías y traductores. En esta calidad fue que habían incorporado a su grupo a una joven
mujer oriunda de Coatzacoalcos: Malintzi, conocida también como la Malinche o Doña Marina, quién se haría
famosa como intérprete y amante de Cortés. La expedición en su conjunto equivalía a un ejército privado
formado por voluntarios que aportaban navíos, armas, caballos y otros recursos, como casi todas las empresas
bélicas españolas de la época. Su mayor o menor participación determinaba en buena medida su rango y les
daba derecho, eventualmente, a un botín o un privilegio más o menos amplio. Y aunque desde luego los
capitanes eran hombres de experiencia y bien curtidos, la mayoría de los soldados eran jóvenes de hasta
veinticinco años. Tal vez las barbas, los ropajes y los cascos los harían parecer un poco más maduros de lo que
eran. Debe recordarse, que el proceso de descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo no fue financiado por la
Corona española, ya que no podía solventar los gastos de las expediciones, por lo cual estableció una serie de
convenios con particulares (las capitulaciones) por medio de las cuales les permitía financiar y llevar a cabo las
expediciones. La Corona se reservaba el dominio de las tierras descubiertas y un quinto de los beneficios
4
materiales. A cambio de ello, daba al capitán que realizaba la conquista una serie de beneficios y derechos sobre
las nuevas tierras y quienes las habitaban. Paradójicamente, un elemento de legalidad estaba presente aún en
medio de acciones tan violentas y prepotentes como las que acompañaban a los españoles en tierras
americanas, asunto que remite a los razonamientos con que España pretendía justificar a los ojos del mundo
europeo su reclamo sobre América. Asimismo, evitar el desorden y la insubordinación que pudiera surgir entre
los españoles mismos. Éstos no debían olvidar en ningún momento que estaban, al menos en teoría, al servicio
del rey y de la cristiandad.
Del rey recibían la concesión para penetrar en una determinada zona. Pero justamente en este punto,
Cortés estaba pisando en falso. El caso es que quién había recibido los derechos para realizar las entradas en
territorio mexicano no era Cortés, sino Diego Velázquez, el gobernador de Cuba.
Cortés no estaba actuando legalmente conforme a su propia ley porque, atrapado entre intereses e intrigas
por el poder, había dado la orden de zarpar sin el consentimiento de su jefe, el gobernador de Cuba y a esto se
le conocía como insubordinación. Sin embargo, Cortés no era del tipo sumiso. Conocía los entretelones políticos
e ideológicos de su época y sabía que podía componer su irregularidad. Para ello, recurrió a la argucia de darle a
su campamento tendido en la playa la categoría de población, nombrándole ostentosamente como “Villa Rica de
la Vera Cruz” para enseguida instaurar un cabildo o ayuntamiento. Tal acto, le permitía legitimar su actuación, ya
que las leyes municipales de Castilla, otorgaban cierta autonomía a esas corporaciones. Con esa base legal, el
cabildo nombró a Cortés capitán general y justicia mayor.
Además, en el juego de la lucha por el poder, la Corona española podía tolerar irregularidades y hasta
insubordinaciones, si el proceso guardaba ciertas formas y conducía a lo que le importaba: sumisión o conquista
de tribus, naciones o señoríos, tanto en el sentido más amplio de incorporación al Reino de España y a la
cristiandad como en el estrecho de captación de riquezas y tributos, ya fuese en forma de trabajo o del codiciado
oro. La actitud de Cortés no fue aprobada en un principio, pero el tiempo puso las cosas a su favor. Estos
acontecimientos inclusive alteraron a sus propios hombres, queriendo regresar muchos de ellos. Sin embargo,
Cortés no lo permitió, tan atrevido como firme en sus actos, se aseguró el apoyo de la mayoría, averiando los
barcos en que habían llegado e imponiendo una disciplina ejemplar. Con la suerte echada, capitanes y soldados
no tuvieron otro camino que seguir adelante con la esperanza de conseguir honores y riquezas 5.
DE ZEMPOALA A LA DERROTA DE LA NOCHE TRISTE
El lugar donde el ejército de Cortés estableció su primera base fue parte del territorio de Zempoala que era
un señorío, un pequeño estado totonaco por lengua y tradición; nahuatizado por influencia o imposición cultural.
Por otro lado, Zempoala era tributario de un estado mayor: México-Tenochtitlán. Como tal, pertenecía a un
imperio en plena expansión pero que aún no se había consolidado, ya que se basaba en la sujeción de señoríos
5 La empresa de Conquista en México fue obra de un grupo de españoles que actúo con una serie de conflictos
internos. La lucha de Cortés por legitimar su conquista se expresa abiertamente en las Cartas de Relación, en
donde refiere a conspiraciones descubiertas, enfrentamientos y represiones violentas entre los españoles. Ahí
quedo registrada la historia de aquél a quién Cortés obligó a comerse una hoja de papel en donde estaban
escritos los nombres de los españoles que querían desconocerlo como capitán. Hernán Cortés, Cartas de
Relación. México. Editorial Porrúa. Colección Sepan cuantos…..
5
a los que se respetaba su autonomía, pero no en la colonización ni en la imposición de un régimen vertical de
control. Los mexicas estaban construyendo un régimen mediante guarniciones militares y colonias establecidas
en diversos puntos, pero esa era una tarea costosa y dilatada que apenas estaba en sus inicios.
Zempoala por lo tanto, todavía disfrutaba de su autonomía y su señor soberano o tlatoani, encabezaba una
estructura social y política compleja y variada, integrada por diferentes grupos sociales que iban desde la
nobleza hasta esclavos. Por esas razones y otras era un verdadero estado, aunque pequeño y no un simple
grupo tribal. Hernán Cortés y sus hombres parecen haber entendido perfectamente esta situación. Se cuidaron
muy bien de entender la posición de las elites nativas, buscar acomodo entre ellas, rastrear debilidades o
fracturas, y dar lugar a los señores, aunque sólo fuese por guardar las apariencias.
Zempoala decidió aliarse a los recién llegados, aunque dicha alianza era muy desigual para los segundos.
Tal decisión, acertada o no, desde el punto de vista de sus consecuencias, era una insubordinación o un
ejercicio de soberanía frente a los aztecas. Zempoala era sólo una pieza pequeña dentro de un gran imperio y
como tal valía poco, pero al mismo tiempo era un señorío, y dentro de su pequeña escala local era tan
significativo como cualquier otro de los muchos que daban sustancia al panorama político, económico y social
del mundo mesoamericano. En efecto, estados como Zempoala habría un millar y medio, más o menos, a lo
largo y ancho de Mesoamérica. Los mexicas, con sus aliados, habían absorbido o tenían control sobre algunas
decenas, e imponían tributo y otras obligaciones sobre seis o siete centenares más que, fuera de esto
conservaban su autonomía. Aparte muchos de ellos estaban englobados en otras construcciones políticas más o
menos desarrolladas, como la alianza tlaxcalteca, las inestables y belicosas coaliciones yucatecas, o el más
conspicuo y desarrollado reino de Michoacán. Casi todos los señoríos o estados abarcaban unos cuantos
kilómetros cuadrados, pero su escasa extensión no debe llevarnos a suponer que eran estructuras simples y
carentes de sofisticación.
Los muchos estados mesoamericanos eran la expresión de un tipo de organización política peculiar a esta
parte del continente. Reflejan el trasfondo de una civilización básica compartida por siglos, pero eran muy
variados en su composición interna y en los rasgos étnicos y lingüísticos. Algunos reinos como los mixtecos eran
el resultado de alianzas dinásticas cuidadosamente cultivadas y actuaban como un conjunto, aunque
preservando la individualidad de sus componentes. Los reinos de Mesoamérica descollaban por su madurez,
estabilidad y complejidad frente a otras organizaciones más primitivas como las tribus y clanes o jefaturas
características de otras áreas de menor desarrollo cultural, como por ejemplo las islas del Caribe o la mayor
parte de las extensas tierras que se hallaban al traspasar el norte de Mesoamérica.
Las alianzas entre Zempoala, que actuaba en nombre propio y las huestes de Cortés, que actuaban en
nombre del rey de España, marcó el parámetro a seguir. Desde ese momento se habrían de celebrar otras
alianzas que implicaron sumisión por la vía pacífica. Fue el caso de los reinos de Tlaxcala, Huexotzingo, Tepexi,
Tehuacan, Coxcatlán, etc. Algunos de estos señoríos eran independientes, pero la gran mayoría estaban bajo el
dominio de los mexicas o sus aliados. El imperio mexica se vería presa de sus propias contradicciones pues se
fue perfilando una diferente construcción política cimentada en nuevas alianzas, que conjuntaba bajo la dirección
española tanto a los reinos independientes como a los que habían sido tributarios de los aztecas que dio como
resultado el engrosamiento de las filas del ejército de Cortés.
6
La conquista desde el punto de vista de la estrategia fue un logro político, ya que gracias a las fuertes
rivalidades entre los pueblos indígenas, Cortés aprendió como aprovecharlas a su favor, logrando las alianzas en
contra de los mexicas. Iniciándose así el derrumbe del Imperio y una consecuencia positiva después de la
Conquista fue la subsistencia de reinos con toda su estructura de gobierno. Y esto como se comprende
convenía a los españoles, quienes podrían preocuparse por dominar, más no tendrían que molestarse en
gobernar o administrar. Ya que no estaban preparados para ello. La fórmula política empero no habría de
funcionar para todos, ya que muchos reinos no aceptaron los términos, o simplemente percibieron la invasión
española bajo otra óptica. Pero para esto estaban las armas, y ciertamente toda “conquista” se funda en la
política pero también y sobre todo en la guerra.
¿Por qué algunos reinos o señoríos siguieron la vía de las alianzas y otros se enfrentaron en guerra? Se
sabe muy poco o nada de la historia particular de cada uno de ellos, pero a juzgar por lo que se sabe de ciertos
casos relevantes, debemos entender que en cada reino debieron sopesarse posiciones encontradas antes de
actuar y que ello provocó a veces, disensiones profundas. La historia ha recogido con bastante detalle lo que
ocurrió con los señoríos independientes de la región de Tlaxcala, agrupados bajo un mando militar único debido
a sus enfrentamientos con los mexicas: en un principio intentaron rechazar a los españoles, pero después de
discutirlo acabaron por convertirse en sus aliados.
Los casos de enfrentamientos armados contra los españoles parecen no requerir de explicación, porque el
rechazo al invasor parece comprensible sin más, pero sí las alianzas. ¿Qué razón podría haber para hacerlas?
La más lógica es que la penetración española no se percibió como una invasión (después de todo los
conquistadores eran unos cuantos) sino como un sorpresivo acontecimiento que presentaba opciones
aceptables frente a los aspectos más críticos de la política mexica. Ciertamente, el dominio de los aztecas era
cuestionado en muchos de los señoríos, no sólo por sus demandas económicas o rituales sino porque
amenazaba o alteraba privilegios o posiciones de poder en diversas regiones.
Cortés definió a su empresa como la conquista de México y no le faltaba razón. La sola mención de México
hacía su hazaña superior y diferente a las conquistas de otros, y así se ha reconocido desde entonces. La razón
es fácil de comprender, pues México, capital del imperio, era la joya del mosaico político mesoamericano y su
indiscutible centro económico y cultural. En ella se tomaban las decisiones más importantes, a ella eran enviados
los tributos más valiosos, y en su favor se había reescrito la historia de pasadas glorias. Fuera de esto,
formalmente, México era un señorío como cualquier otro, aunque con un mayor desarrollo urbano. Sus aliados o
socios en el manejo del imperio eran Texcoco y Tlacopan. A este arreglo se le conoce como la triple alianza.
En rigor, una cosa fue la conquista del imperio y otra la conquista de esos tres prominentes señoríos en sí
mismos. Ésta es una discusión importante y que conviene tener siempre presente. La primera fue un proceso
gradual que avanzó conforme los españoles lograban alianzas o ganaban guerras con señoríos individuales
dentro de las fronteras del imperio en la forma como ya quedó expuesta. Ese proceso se inicio justamente en
Zempoala y se prolongó en tanto las estructuras del imperio se mantuvieron vigentes, aún después de la toma de
México. La conquista de México en particular, así como las de Texcoco y Tlacopan, se lograron en lo esencial
como las de cualquier otro señorío: de manera individual y diferente en cada caso. En Texcoco uno de los linajes
7
se alió con los españoles. La resistencia en México, en cambio llegó a ser tan firme y heroica que adquirió
dimensiones de una de las grandes epopeyas de la historia.
Regresando al año de 1519, y de cara a Moctezuma, el conquistador se colocó en posición de dominio en un
tiempo sorprendentemente corto. Las crónicas han resaltado el hecho de que fue identificado con el dios
Quetzalcoatl y que ésta y otras circunstancias ideológicas o simbólicas le abrieron las puertas hacia el interior del
país. Indudablemente que eso le ayudó, pero fue decisiva la forma en que condujo cada pormenor de su
empresa, tanto en el terreno de las armas como en el de la política. Con la alianza de los señoríos tlaxcaltecas
logró el objetivo de reforzar su poderío militar de manera masiva y permanente. Al mismo tiempo, Cortés se
convertía en el interlocutor obligado para una cuestión central de la política mesoamericana que ya hemos
señalado, a saber, la resistencia frente al dominio o la expansión mexica.
Fuertemente presionado, o acaso obedeciendo una decisión no del todo explicable, Moctezuma recibió
ceremoniosamente a los españoles y les permitió instalarse en su propia ciudad en noviembre de 1519. Cuando
Moctezuma reúne en consejo a su sobrino Cacama y a Cuitláhuac, su hermano, para pedirles su opinión sobre la
manera más conveniente de recibir a los españoles (entonces ya a las puertas de México), Cuitláhuac sostiene
la opinión de quienes pensaban que los españoles no debían ser recibidos de ninguna manera. Cacama sostuvo
otra opinión, alegando que si los españoles estaban a las puertas de la Ciudad debía recibírseles como
embajadores que eran de otro monarca. Pensaba Cacama que si los españoles, una vez en México intentaban
cualquier cosa, les podían enviar a castigar su osadía teniendo tantos y tan valerosos hombres. Moctezuma
aceptó el parecer de Cacama y Cuitláhuac lanzó una última sentencia: “plega a nuestros dioses que no metáis
en vuestra casa a quien os eche de ella y os quite el reino, y cuando lo queráis remediar, no sea tiempo”.
Cuando Moctezuma vio que muchos otros señores daban muestras de aprobar la postura de Cuitláhuac, le
ordenó que fuera precisamente él, quien los recibiera y alojara en Ixtapalapa, para evitar cualquier manifestación
pública de disidencia.
La convivencia fue imposible. Las divergencias entre la nobleza mexica explica ciertas actitudes titubeantes
de Moctezuma que reflejan la lucha interna, es decir, la descomposición de un grupo dominante que no llegó a
ponerse de acuerdo acerca de la política más apropiada frente a los españoles. Como lo expresara Cuitláhuac,
para muchos mexicas el hecho de que los españoles fueran recibidos en México significaba la derrota.
La ruptura de una parte de la nobleza indígena con su soberano se manifestará pronto en una resistencia
más o menos hostil a sus órdenes. Alojados los españoles en las casas de Moctezuma, ordenó éste que les
dieran provisiones; pero “los principales a quienes mandaban esto, ya no le hacían caso, sino que estaban
airados, ya no estaban de su parte, ya no era obedecido”. Ese sentimiento de rechazo no era de ninguna manera
unánime, pues otros señores se encargaron de abastecer a los españoles.
Moctezuma se dejó capturar como rehén, fue repudiado por sus súbditos y desplazado del poder. Después
de la matanza del Templo Mayor, Itzcuauhtzin, rey de Tlatelolco y prisionero con Moctezuma, intentaron pacificar
a los mexicanos, el desconocimiento de la soberanía de Moctezuma será definitivo. Un poco antes de la
matanza, Cortés se había ausentado para trasladarse con parte de sus hombres hacia la Vera Cruz para derrotar
al ejército que el gobernador de Cuba había enviado para detenerlo; lo que motivó que los españoles que
quedaron en la ciudad se condujeran de manera violenta estallando la guerra abierta tras la matanza del Templo
8
Mayor que dio origen a la noche triste y a la huida del ejército español que fue combatido y perseguido hasta los
límites de Tlaxcala donde encontró refugio.
Relatan López de Gómara, Bernal Díaz del Castillo y Vázquez de Tapia que los mexicas querían celebrar la
gran fiesta de tóxcatl (mayo); por lo que pidieron permiso a Pedro de Alvarado (quién se había quedado como
alcalde en la ausencia de Hernán Cortés) quién consintió la celebración de tal fiesta y a quién le atribuyen la idea
de llevar a cabo la matanza.
Registran las fuentes históricas que la matanza dejo un saldo de 600 señores y capitanes indios los cuáles
estaban sin armas. Existe otra versión la del Fraile Diego Durán, quién dice que Cortés ya se encontraba en la
Ciudad para entonces y fue él quien condescendió a la proposición de Alvarado y que inclusive él le pidió a
Moctezuma que participara en la fiesta de tóxcatl y que éste, sin malicia alguna cayó en el engaño y que al
percatarse de lo que ocurría pidió a los guardias que lo matasen ya que los mexicanos creerían que la traición
había sido cometida por su consejo. Esta versión de Durán puede explicar el silencio de Cortés respecto al
crimen atribuido sólo a Alvarado.
Con la matanza del Templo Mayor rompe la ya frágil unidad de la nobleza indígena y se inicia una nueva
dirección política entre los mexicanos, que habrá de consolidarse al sobrevenir la derrota. La lucha indígena
contra los españoles no se hizo esperar y estuvo encabezada por dos jóvenes capitanes indios, Cuitláhuac,
señor de Iztapalapa y Cuauhtémoc, señor de Tlatelolco, hermano y sobrino de Moctezuma respectivamente, y
que serían los últimos señores de México-Tenochtitlán, quienes encabezaron la nueva decisión indígena de
lucha sin cuartel y ya no de renuncia fatalista.
Pese a la superioridad ofensiva de las armas españolas que utilizaban armas de fuego, miles de indios
estaban dispuestos a morir con tal de acabar con los invasores. Los españoles comenzaron a sufrir hambre, ya
que los tenían sitiados, y pronto tuvieron que aceptar que no les quedaba otra solución que intentar la huida. Los
puentes estaban destruidos y sus pasos resguardados.
Cortés decidió la salida de la Ciudad de México, el 30 de junio de 1520, por la ruta más corta hacia tierra
firme. A la medianoche y con lluvia, truenos y granizo comenzó la retirada por la calzada de Tlacopan. La
columna constaba de siete u ocho mil hombres, de los cuales unos mil eran españoles. Los demás eran
indígenas de otros señoríos. Se relata que la ciudad dormía, pero una mujer que los vio alertó a los mexicas. Se
inició el encarnizado ataque en la calzada y por ambos lados de ella. En la cortadura de Tecpantzinco, al final de
la isla (Tacuba y San Juan de Letrán), el puente movible se hundió tanto en el fango que no pudo ser removido y
los mexicas lo inutilizaron del todo, por lo que la retaguardia, con Pedro de Alvarado, y Juan Velázquez de León,
quedó cortada. Siendo el lugar de la mayor matanza española.
La artillería y el tesoro que habían conseguido los españoles, se perdió. De la retaguardia formada con los
soldados de Narváez, sólo sobrevivieron Alvarado, muy mal herido, y cuatro soldados. Más de 80 habían
perecido, entre los que contaban a Juan Velázquez de León, Francisco Saucedo y Francisco de Morla. Cuando
lo supo, a Cortés se le saltaron las lágrimas refiere Bernal Díaz del Castillo. Comenzó entonces la leyenda del
llanto al pie del ahuehuete de Popotla.
Cortés organizó como pudo a su menguado y quebrantado ejército. El ataque indio volvió a cobrar fuerza y
sobre todo en Otumba, fue tan terrible que dice Cortés que creyeron era su final. Pero los españoles lograron el
9
8 de julio llegar a Tlaxcala. Orozco y Berra afirma que fue un error táctico de los mexicas y tlatelolcas, después
de la Noche Triste, el no haber perseguido a los españoles hasta exterminarlos, lo cual hubiera sido posible.
Pese a los temores que abrigaba Cortés respecto a la recepción que les harían sus amigos tlaxcaltecas,
estos, a pesar de que llegaban “tan desbaratados”, los acogieron con humanidad y generosidad. Después de
veinte días de descanso volvieron a la actividad, aunque con mayor cautela, planeando y diseñando estrategias
y concertando sus acciones.
ESTRATEGIA POLÍTICA Y MILITAR
En los días de recuperación en Tlaxcala, después de la derrota de la Noche Triste, Cortés se replanteó a
fondo su situación y la estrategia definitiva que debía seguir en la conquista de la ciudad. Después de asegurar
con la “pacificación” de Tepeaca el paso franco hacia la costa de Veracruz, comienza por hacer un balance y una
reorganización de sus recursos militares. Encuentra que sólo tiene 40 soldados de a caballo, 550 peones o
infantería, 80 de ellos escopeteros y ballesteros, y 8 o 9 cañones de campo. Era necesario pues aumentar sus
escasos recursos para la Conquista de la Ciudad de México-Tenochtitlán. Asimismo, comprende que debe
transformar aquella banda animosa e indisciplinada de sus soldados en algo más cercano a un verdadero
ejército y redacta y hace pregonar en Tlaxcala unas ordenanzas militares.
Las ordenanzas dictadas por Hernán Cortés tienen como finalidad establecer una organización y una
disciplina en sus filas, evitando las acciones personales. Las ordenanzas prohibían también las riñas entre
españoles y las burlas de unos grupos con otros, probablemente por cuestiones de regionalismos tan
frecuentes. En materia de instrucción militar, dispone que los soldados se organicen por capitanías y estas en
cuadrillas de 20 hombres con sus respectivos cabos. Especial énfasis se pone en los servicios de vela. Prohíbe
el robo, ordena que los botines se reúnan y manifiesten ante el capitán general. Cada una de las prohibiciones
tiene señalados castigos.
Al mismo tiempo, aunque no lo consigne expresamente, Cortés estableció ciertas reglas para los miles de
soldados indígenas aliados, principalmente tlaxcaltecas, aunque también había de Cholula y Huejotzingo, a los
que además encargó de su manejo e instrucción militar a Alonso de Ojeda y a Juan Márquez, para que
concertaran sus acciones de choque con las de las armas españolas. La nueva regla era la de permitirles el
saqueo e incendio de las poblaciones conquistadas. Es decir, la venganza de antiguos agravios.
Además, a partir de estas campañas, aunque Cortés no lo reconozca explícitamente se pone en práctica - y
sea Bernal Díaz del Castillo el que se refiera a ellas con detalle -, el tomar esclavos de los lugares conquistados
y herrarlos con la letra “G” que significaba prisionero de guerra. La experiencia de la derrota del 30 de junio de
1520, en que tantos de sus soldados y caballos perecieron en los cortes de las calzadas, enseño a Cortés que
sólo podía atacar con éxito la ciudad lacustre mediante dos estrategias de tipo militar:
1.- Sitiar la ciudad para cortar todo suministro logístico
2.- Enfrentar a los mexicas mediante un combate combinado por tierra y por agua, en donde el combate
naval sería decisivo para penetrar a tierra firme.
10
Posición geoestratégica y vulnerabilidad logística
Como se sabe, los aztecas habían ocupado en el Valle de México un lugar estratégico de primer orden. La
isla estaba prácticamente equidistante de los principales centros detierra firme (Azcapotzalco, Texcoco,
Colhuacan) por lo que se constituía en una especie de tierra de nadie. La posición geográfica, rápidamente les
permitió controlar una de las actividades fundamentales de la zona: el transporte por agua. La ciudad había
crecido hasta convertirse en la gran urbe que los españoles encontraron, pero era una ciudad que necesitaba
para su mantenimiento y sostenimiento de los recursos del exterior. El tipo de asentamiento de Tenochtitlán en
una isla 6 a la postre se convirtió en un factor decisivo para el triunfo de Cortés. La ubicación de la ciudad
rodeada por lagos, la hacían fácil presa para cortarle todo suministro logístico en caso de guerra ya que carecía
de muchos de los recursos que venían de fuera: alimentos, agua, y materias primas se traían de las regiones
adyacentes a los lagos o de tierras más lejanas.
Táctica Naval y Terrestre.
Como bien es sabido, el primer combate naval que registran las crónicas del Continente Americano y que
tuvo lugar a 2,230 metros sobre el nivel del mar durante el sitio que impuso Cortés a la Gran Tenochtitlán fue en
el Lago de Texcoco. Fray Bernardino de Sahagún establece la fecha del 10 de mayo de 1521 en la que inicia el
sitio de la Gran Tenochtitlán y que se prolongó por 95 días. Previamente, Hernán Cortés había ordenado en
Tlaxcala la construcción de trece bergantines 7para los que utilizó madera de los montes cercanos y los herrajes,
la jarcia y la artillería de las naves que en 1519, después de desmantelar quemó en Veracruz.
El 28 de abril de 1521 los bergantines estaban listos, enfilados en la zanja y dispuestos a pasar al lago y
entrar en acción. Pronto se comprobaría su eficacia guerrera. El plan y la técnica habían sido españoles; la mano
de obra, el transporte y la vía de aguar eran de obra india. En aquella larga procesión que transportó a los
bergantines de Tlaxcala a Texcoco, los soldados españoles dirigían y vigilaban pero iba en contra de sus
principios de participar en el trabajo rudo de la carga; para ello estaban los millares de indios, siempre
disponibles. Terminados los trece bergantines, fueron dotados de jarcias y velas, y se procedió a lanzarlos a la
laguna utilizando una zanja de tres kilómetros que fue construida por 8,000 hombres indígenas provenientes de
las alianzas políticas que había establecido.
En la misma fecha en que se concluye la fabricación de los bergantines, Cortés realiza un recuento de sus
efectivos militares. Gracias a los refuerzos que recibe de los navíos de Francisco de Garay, Pedro Barba,
Rodrigo Morejón de Lobera, Alderete, Orduña y otros, así como de los aliados indígenas, el ejército de Cortés
6 La ciudad de Tenochtitlán fue el Imperio que mayor desarrollo había alcanzado hasta inicios del siglo XVI, no eran
autóctonos del centro de México. Antes de establecerse definitivamente en México-Tenochtitlán pasaron un par de siglos
buscando lugar apropiado. Procedían de la periferia de Mesoamérica, de un lugar llamado Aztlán. Se cree que los mexicas
partieron de este sitio en el siglo XII, presentándose en el Valle de México en el siglo XIII y que tardo varios siglos para que la
sociedad azteca se transformara en Imperio.
7 Es sensacional el episodio de los bergantines, ya que es un caso muy singular su construcción en plena tierra firme, así
como todo lo que a ellos se refiere: la madera fue cortada en el cerro de la Malinche; la construcción se efectuó en un barrio
llamado Atempan, en Tlaxcala. Se probaron en el río de Zahuapan así como su conducción hasta el lago de Texcoco.
Vencidas la mayor parte de las provincias favorables a los mexicas y localizada sólo la resistencia en Tenochtitlán, Cortés
decidió preparar el asedio y sitio de la capital del imperio.
11
para la toma de Tenochtitlán era bastante grande, nada comparado con el anterior: 86 soldados a caballo, 118
ballesteros y escopeteros, 700 peones o infantería, 3 cañones gruesos de hierro, 15 de bronce y 10 quintales de
pólvora. Respecto a los aliados indígenas de Tlaxcala, Huejotzingo, Cholula y Chalco, llegarían a más de 150
mil.
Como primer paso táctico de la ofensiva española era someter a todas las poblaciones que rodeaban a
Tenochtitlán de manera que éstos no pudiesen recibir ayuda externa. Ventaja adicional para los españoles fue la
peste de viruela que asoló desde 1520 a la población indígena y que los diezmo como nunca se había visto, ya
que era una enfermedad desconocida en el nuevo mundo.
Por su lado, los tres señores de la Triple Alianza, Cuauhtémoc, Coanácoch y Tetlepanquétzal, lograron reunir
en México alrededor de 300 mil hombres y miles de canoas para afrontar el sitio. Fortalecieron la ciudad cuanto
les sería posible, aumentaron las cortaduras de las calzadas y las fortificaciones y acopiaron víveres, armas y
proyectiles. Al seno de la Triple Alianza se presentó la fractura en Texcoco de tal forma que Coanácoch tomó el
partido de los indios y fue a pelear junto a Cuauhtémoc, e Ixtlixóchitl prefirió la causa de los españoles con
excesivo entusiasmo sólo comparable con el de los tlaxcaltecas. Al parecer los mayores recursos de Texcoco
quedaron a Ixtlixóchitl quién contribuyó al ejército de Cortés con miles de soldados así como con 16,000 canoas.
Los pueblos de las chinampas como Xochimilco, Churubusco, Mexicaltzingo, Mixquic, Cuitláhuac, Iztapalapa
y Coyoacán, que al principio combatieron valerosamente a los españoles, y que al principio continuaban
ayudando secretamente a la ciudad, acabaron también por darle la espalda y ofrecerse como aliados de los
invasores y luchar contra los sitiados8.
Sólo quedarían en Tenochtitlán los Mexicas y Tlatelolcas. Como parte de la estrategia militar se encontraba
el impedir el suministro a la Ciudad de México, es así que en los último días de mayo de 1521 cortaron el
suministro de agua dulce a la ciudad. El 30 de mayo iniciaba el asalto a Iztapalapa. Por tierra, con tropas de
Sandoval; por agua con los bergantines al mando Hernán Cortés.
Los españoles pronto comprueban la eficacia del combate naval pues logran desbaratar una flota de 500
canoas. Mientras que los mexicanos se dieron cuenta que sus canoas, arcos y flechas no podían competir con
los españoles. Los barcos desempeñaron un papel similar al de la caballería en tierra.
Las naves españolas se alinearían junto a las dos torres del fuerte de Xólotl que, situado cerca de la
confluencia de los ramales de las calzadas que iban a Coyoacán y a Iztapalapa, tenía como fin proteger la
entrada a la Ciudad. Los españoles apoyados por los soldados de tierra lucharían reciamente contra los aztecas
hasta ganar aquel fuerte. De esta forma, se posesionaron de este punto estratégico los españoles al impedir la
comunicación de Tenochtitlán por tierra, con los pueblos del sur de los lagos.
El combate se generalizó con los indígenas en Coyoacán por lo que Cortés comprende que necesita los
bergantines a ambos lados de las calzadas del sur. Ampliando una cortadura hace pasar cuatro de ellos al lado
8 Al fracturarse el poder de los mexicas comenzó el proceso de desintegración de las antiguas alianzas con Tenochtitlán. El
Temor de ser reconocidos como aliados de México se apoderó de muchos pueblos. Los mismos mexicanos “como gente de
Cuatitlán, Tenayuca, Azcapotzalco o de Coyoacán se hacen pasar”. Antes de que terminara el sitio de México se habían
aliado con Cortés, además de los de Cempoala, Tlaxcala, Huexotzingo, Cholula y Texcoco, los de Chalco, Acolhuacan,
Cuauhnáuac, Huexotla, Coatlinchan, Otumba, Nautla, Tizapan, Xochimilco Mizquic, Culhuacan.
Cuando Cuauhtémoc es presentado ante Cortés en Acachinango, lo acompañan solamente Tetlepanquetzal, de
Tlacopan, Coanacoch de Texcoco, Oquiztzin de Azcapotzalco, Panintzin de Ecatepec y Tlacotzin, el Cihuacóatl de
Tenochtitlán.
12
poniente. Con ello, Tenochtitlán estaba completamente aislada y rodeada, iniciándose entonces las
penetraciones por cada una de las calzadas, con acciones combinadas por tierra y agua.
A pesar de su aislamiento, los mexicas y los tlatelolcas procuran dañar los bergantines, atrayéndolos a
puntos estacados del lago, y aislar grupos de enemigos en los cortes de las calzadas. Día tras día se suceden
las entradas a la ciudad, cada vez más profundas, y los cortes y reparaciones en las calzadas en que se
combate ferozmente. En una de estas entradas, Cortés hace derrocar a los ídolos del Templo mayor e incendiar
los palacios.
La Ciudad de México-Tenochtitlán era asaltada cada día por sus calzadas de acceso, y los bergantines,
además de apoyar las acciones de los sitiadores, iban asolando y quemando las construcciones de la Ciudad.
Sin embargo, los sitiados conservarían un punto fuerte e intacto, en el que tenían provisiones: el mercado de
Tlatelolco, al noroeste de la Ciudad. Era pues preciso tomarlo. Una vez echa esta acción, los españoles cortaron
todo suministró a la Ciudad, que fue un punto a su favor, ya que la gente comenzó a enfermar y morir por falta de
alimentos, agua y a causa de la viruela. Hasta que se rindieron el 13 de agosto de 1521 dando fin al México
Prehispánico. Con la conquista de la Ciudad de México y del resquebrajamiento de la estructura del poder
político de los mexicas se inicia un largo periodo de dominación colonial definido a partir de la acción concreta de
un pequeño grupo de aventureros que fueron a la vez, los conquistadores y los primeros pobladores.
DOMINACIÓN Y TRIBUTO: BASES DEL RESQUEBRAJAMIENTO DEL IMPERIO AZTECA
Cómo puede advertirse la conquista de Tenochtitlán difería en mucho a las que habían llevado a cabo los
españoles en otras latitudes. Habían comprendido que Mesoamérica no estaba constituida por poblaciones
débiles e indefensas, encabezadas por simples jefes tribales como en las Antillas, sino que se trataba de
sociedades densas con una organización mucho más compleja y con las que habría Hernán Cortés de medir no
sólo la fuerza de las armas, sino también del uso de estrategias más elaboradas que incluía el conocer las
fortalezas y debilidades de dichas sociedades para llevar a cabo con éxito la conquista.
Tal perspectiva era congruente con los nuevos lineamientos españoles que con visión más depurada y a
largo plazo, pretendían conquistar sin destruir, única forma de conquistar verdaderamente. Tenochtitlán entre el
siglo XV y XVI se había convertido en una gran ciudad en el sentido amplio de la palabra y nadie pudo dar una
impresión tan clara del carácter grandioso de ella como los propios conquistadores bajo el mando de Cortés, que
fueron los primeros, los últimos y los únicos testigos oculares del Viejo Mundo. Hacia el año de 1519 asienta
Friedrich Katz9 el rasgo esencial de la Ciudad de Tenochtitlán es la complejidad de su estructura social y de su
organización política.
9 La cifra del número de población no se tiene con precisión ya que existen divergencias entre los estudiosos, que sin
embargo, no son sustanciales como para cambiar la idea de que Tenochtitlán era un Imperio. Al empeño de determinar esta
cantidad se han dedicado a lo largo de muchos años, los estudiosos Cook, Borah y Simpson, cuyos cálculos oscilan en 25.2
millones de habitantes. Charles Gibson toma la cifra de 21,636 tributarios hacia 1560 y aplicando un coeficiente de 3,5 halla
75, 665 habitantes, en los que no se incluye a la población blanca. Supone que la población de 1519 era entre 3 y 5 veces
más grande que la de 1560. Por lo que llega a cifrar la población, en números redondos, entre 250,000 y 400, 000 habitantes.
13
Organización Política
La organización política del México Prehispánico10 presenta varios niveles de integración político-territorial
difíciles de analizar por lo incompleto de los datos y por la complejidad misma de una situación caracterizada por
la presencia de distintos señoríos y la variabilidad de las relaciones de dependencia política.
El nivel más amplio de integración político-territorial es el imperio azteca. El uso ha sancionado lo de imperio y se
puede conservar el término para dar a entender que se trata de los organismos políticos de mayor amplitud en
los que bajo el gran rey (o reyes) cabeza del imperio, había otros reyes subordinados de menor categoría. No se
debe pensar que hubiera una administración uniforme ni centralizada de todas partes del imperio; era
fundamentalmente una alianza de tres grandes reinos, México, Texcoco y Tlacopan, con objetivos limitados.
El segundo nivel es el representado por las tres partes constituyentes del imperio azteca. Cada una de ellas
estaba encabezada por un gran rey (huey Tlatoani) soberano de la ciudad capital del reino, el cual comprendía
también varias otras ciudades con sus respectivos tlatoanis, los cuáles eran generalmente parientes del gran rey
y formaban los Consejos que eran los órganos supremos de gobierno.
El Tercer Nivel es el de los reinos o señoríos que formaban parte de lo que hemos llamado gran reino.
Las conquistas militares contribuyeron a ese entreveramiento de grupos étnicos y unidades políticas, como parte
de sus conquistas, los señores de la triple alianza establecieron colonias en las regiones dominadas.
Los tres reinos que conformaban el imperio azteca eran cada uno un conjunto de señoríos, encabezados por el
más importante de ellos, cuyo rey era el soberano del reino en su conjunto. Los reyes de los otros señoríos eran
por lo común miembros del mismo linaje, o de linajes emparentados, y además podían estar relacionados
mediante alianzas matrimoniales. La alianza de México, Tezcoco y Tlacopan que constituía el imperio azteca
tenía funciones limitadas y bien definidas. Fundamentalmente era una alianza para hacer la guerra y cobrar
tributo de los lugares conquistados. El rey de México tenía la función de General de los ejércitos aliados y esto le
daba dentro de la alianza una preponderancia que creció con el tiempo. Cada una de las partes aliadas podía
hacer sus propias conquistas y tener sus propios tributarios, pero había también pueblos sometidos por la
alianza que se repartían en lo particular entre los aliados o que tributaban conjuntamente a los tres,
repartiéndose el tributo de manera variable, la fórmula más mencionada es la de dos partes a México, dos a
Tezcoco y una Tlacopan.
La alianza también se manifestó en la organización del comercio a gran distancia con las regiones en los
límites del imperio. Los mercaderes de varias ciudades en las tres partes del imperio tenían una organización
común, con establecimiento en Tochtepec (hoy Tuxtepec, Oaxaca), base del comercio más distante.
La autoridad suprema del imperio era el Consejo formado por los soberanos de los tres reinos. Cada
ochenta días se reunían por turno en las tres capitales. También estuvieron conectados por alianzas
matrimoniales. La elección o confirmación de los soberanos de los tres reinos se hacía con la participación de los
otros dos soberanos. Sin embargo, el equilibrio del poder entre los tres reinos cambio en el curso de la historia
con la tendencia al crecimiento del poder de los mexicanos, quienes en vísperas de la conquista española
habían impuesto en Tezcoco a su candidato Cacama como sucesor de Nezahualpilli.
10 Pedro Carrasco, Op. Cit. P. 205.
14
Los mexicanos también habían establecido señores dependientes directamente de ellos en lugares antes
pertenecientes a los otros dos reinos. El imperio azteca alcanzó el mayor grado de extensión de todas las
unidades políticas conocidas de las tradiciones históricas.
Dominio y Sistema Tributario
La forma por excelencia del mantenimiento del Estado azteca fue la aplicación de un extenso sistema
tributario 11 de las áreas que tenía bajo su dominio, que le sirvió para explotar los recursos de las diferentes
regiones y que complementó la acción comercial, para garantizar por un lado, no sólo el abastecimiento de la
ciudad; sino también a su sostenimiento del aparato estatal del imperio azteca se había llevado a cabo
ciertamente para satisfacer las ambiciones de los gobernantes, pero también para asegurar la supervivencia de
la ciudad, cuyas necesidades crecían desmesuradamente. El tributo en este sentido vino a completar un
comercio en el que el desequilibrio entre la oferta y la demanda era cada vez mayor. La magnificiencia de la
ciudad hubo de descansar en los recursos que obtenía del exterior. Situación que como ya se vio haría crisis en
el año de 1521 al no percibir el tributo de muchos pueblos que apoyaron a Cortés y al imponerle el sitio que
impidió toda entrada de suministros logísticos.
Como se sabe, a fines del siglo XV los aztecas junto con las otras dos ciudades de la Triple Alianza habían
logrado someter a su control de una u otra forma a la mayor parte de los habitantes de Mesoamérica. Se estima
que el área que controlaban tenía entre cinco y quince millones de habitantes; sus 38 provincias abarcaban la
mayor parte del centro, el sureste y el suroeste del actual México. Los ejércitos de la Triple Alianza habían
llegado hasta la costa de los Océanos Atlántico y Pacífico, pero no obstante estos éxitos, las ciudades de la
Triple Alianza todavía estaban lejos de gobernar toda Mesoamérica12. Sumándose a ello, que las áreas
dominadas o conquistadas eran de una gran diversidad de pueblos, lenguas, religiones y formas de organización
social que podían ser desde pequeños pueblos independientes hasta ciudades-estado más grandes y estados
que llegaron a contar con cientos de miles de habitantes. Luego entonces cabe preguntarse ¿creó la Triple
alianza un imperio cohesionado, consolidado y viable? La respuesta es un rotundo no, ya que existían no sólo
grandes diferencias entre los pueblos sometidos, sino inclusive en la misma Triple Alianza. Las dificultades
11 El tributo se establecía con gran precisión y se registraba en pictogramas; se pagaba cada ocho días o en algunos
casos anualmente. Los pictogramas han sobrevivido y arrojan luz sobre la diversidad y amplitud de la riqueza que fluía cada
año hacia Tenochtitlán desde todas las zonas del Imperio. Llegaban a Tenochtitlán cantidades masivas de materias primas y
productos elaborados, alimentos, oro, plata, algodón, textiles de algodón, armaduras hechas con plumas y algodón, piedras
preciosas y hule, etc.
Aunque no existía un sistema uniforme para imponer el tributo, es posible distinguir tres grupos diferentes de provincias.
Las primeras son las del altiplano y de alrededor del Valle de México sometidas a Tenochtitlán o a las otras ciudades de la
Triple Alianza. En esta región se encontraba la mayor diversidad y también el grado más importante de integración. Algunas
regiones pagaban tributo sólo a Tenochtitlán, otras a Texcoco o Tlacopan. El tributo podía ser en especie o con mano de obra
(tierras de cultivo, en las obras públicas como fue la construcción de diques y canales, sirvientes y auxiliares, etc.) Sus
obligaciones también incluía el servicio de las armas a favor de las ciudades de la triple alianza.
12 Las amplias regiones de los mixtecas y de los zapotecas, que vivían en el área del moderno estado de Oaxaca, y las
ciudades-estado mayas en la región de Mesoamérica seguían siendo independientes. Al oeste de México los tarascos, que
habitaban la región del actual estado de Michoacán, ganaron una devastadora victoria en 1480 sobre el ejército invasor de los
aztecas. En el altiplano mexicano, ciudades-estado como Tlaxcala gozaban de independencia ante las ciudades de la Triple
Alianza aun cuando estaban en una posición peligrosamente expuesta.
15
dependieron entre otras, al hecho de que no había una, sino tres ciudades a la que debían tributar los territorios
sometidos.
Una gran proporción de los ingresos de las provincias conquistadas era traída al Valle de México y sólo una
parte mínima quedaba en las zonas dominadas para mantener las pequeñas guarniciones aztecas y a los
recaudadores de tributos. Los tributos que llegaban al Valle de México eran divididos entre las tres ciudades que
formaban la Triple Alianza: dos quintos para Tenochtitlán, dos quintos para Texcoco y un quinto para Tlacopan.
A comienzos del siglo XVI llegaba a Tenochtitlán un porcentaje siempre mayor. Gran parte de estos ingresos se
destinaban a mantener al rey y a la aristocracia y burocracias aztecas, así como también a una gran parte de la
población plebeya. Otra parte era reexportada de Tenochtitlán, parcialmente en forma de materias primas y en
gran parte en forma de productos elaborados y trabajados por los artesanos. No eran redistribuidos a otras
partes del imperio y de su dominio, sino vendidos en los mercados del altiplano o llevados por mercaderes a
regiones lejanas dentro y fuera de la zona de dominación azteca.
De esta forma, se observa en el Imperio Azteca un carácter explotador. En compensación por los enormes
tributos exigidos ofrecía muy poco o nada a las regiones situadas fuera del valle de México; muy reducida
protección en caso de ataque, ninguna redistribución de bienes, ninguna ayuda en caso de hambre. Los aztecas
no construyeron nada en los territorios dominados y no implantaron técnicas nuevas. Muy pocos pueblos
dominados fuera del altiplano participaban en las campañas militares de los tenochcas. Por eso, no asombra
que muchos pueblos sojuzgados aprovecharan la invasión española para sublevarse contra una dominación
experimentada como puramente explotadora. No así al interior de Tenochtitlán en donde toda su población
siguió luchando hasta la rendición de Cuauhtémoc. Estas reacciones reflejan el carácter étnico mucho más
homogéneo de la población azteca.
El aspecto militar
El carácter reducido de los militares en la sociedad azteca obligó a la Ciudad de Tenochtitlán a mandar casi
todas sus tropas desde el Valle de México a conquistar territorios lejanos, lo que la dejaba desprotegida. No
tenían cuarteles, ni carreteras, ni depósitos lo que implicaba mayores dificultades en la expansión hacia fuera. Lo
que facilitaría a Hernán Cortés el establecer alianzas con los pueblos sojuzgados por los aztecas.
No era así, cuando el combate se realizaba en la propia ciudad y sus alrededores ya que la mayor parte de
los guerreros aztecas eran guerreros profesionales de élite con enorme experiencia militar que ayudo a expulsar
en la primera etapa de la empresa a una cantidad grande de españoles y de sus aliados indígenas como ocurrió
en el pasaje de la noche triste y que a pesar de su inferioridad numérica y técnica, a pesar de una plaga de
viruela, lograron resistir durante muchos meses a la táctica española que les cortó todo suministro de agua,
alimentos y auxilio de cualquier tipo, así como el enfrentar a los imponentes bergantines con fuego de cañón con
simples canoas, arcos y flechas. El 13 de agosto de 1521 se rendía el último gobernante del imperio mexica ante
las habilidades no sólo militares sino también políticas de Hernán Cortés para utilizar las grandes contradicciones
del Imperio Azteca. “El día de la serpiente en el año de las tres casas, consigna un melancólico cronista azteca,
16
depusimos las armas y fuimos vencidos”13. Al caer Tenochtitlán el Imperio Azteca se derrumbó tanto física como
psicológicamente.
BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA
1. CARRASCO Pedro, “La sociedad mexicana antes de la Conquista”, Historia General de México, El
Colegio de México, 1981.
2. CIEZA de León, La Crónica del Perú, Lima, 1971.
3. CORTÉS Hernán, Cartas de Relación. México. Editorial Porrúa. Colección Sepan cuantos.
4. DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.
5. GARCÍA Martínez, Bernardo La Conquista Española, Gran Historia de México, Edit. Planeta. 2004.
Tomo II.
6. _________________La naciente Nueva España, Gran Historia de México, Edit. Planeta. 2004. Tomo II.
7. _________________Trabajo y Tributo en los siglos XVI y XVII, Gran Historia de México, Edit. Planeta.
2004. Tomo II.
8. KATZ, Friedrich , Ensayos Mexicanos, Alianza editorial. 1997.
9. MARTINEZ de Anda, Carlos A. comp. Diccionario Naval, SEMAR, 2005.
10. RUIZ Medrano, Ethelia, Las primeras instituciones del poder colonial. Gran Historia de México, Edit.
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11. SAHAGÚN de, Fray Bernardino, Historia de las cosas verdaderas de la Nueva España. México
Editorial Porrúa. Colección Sepan Cuantos.
13 Miguel León Portlla y Renate Heder, Ruckkehr der Gotter. Die Aufzeichnungen der Azteken uber den Untergang ihres
Reiches, Colonia, 1962, p. 101. Citado por Katz, Op. Cit. P. 131.
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